Llegado el momento de comprar una pata de jamón ibérico para Navidad o para una celebración concreta, muchas veces nos damos cuenta de que no sabemos cuáles son las verdaderas diferencias entre paletilla y jamón ibérico. ¿Qué conviene más, una paletilla o una pata de jamón? Todas las respuestas a continuación.

Diferencias entre paletilla y jamón ibérico. ¡Parecidos, sí, pero no iguales!

Las diferencias entre uno y otro producto pueden parecer sutiles para quién no esté familiarizado con el mundo del jamón ibérico, ya que ambas piezas siguen un proceso de elaboración muy similar. No obstante, para los expertos y los amantes de este manjar, las diferencias entre paletilla y jamón ibérico son considerables, ya que cada una presenta unas características, tanto visuales como organolépticas y de peso, particulares. Es bueno tenerlo en cuenta para comprar de manera inteligente en base a nuestras necesidades y gustos, o en base a los de nuestros invitados.

Diferencias de tamaño y peso

El cerdo ibérico, como animal cuadrúpedo que es, ofrece la posibilidad de utilizar las cuatro patas para su consumo. Aquí es dónde encontramos una de las principales diferencias entre paletilla y jamón ibérico, ya que las patas delanteras son un poco más pequeñas, tanto cortas como anchas, que las traseras. Así pues, llamamos paletilla al producto obtenido de las patas delanteras del animal, mientras que las traseras reciben el nombre genérico de jamón.

Esto, de por sí, ya supone grandes diferencias en lo referente al tamaño, el peso, la orientación de los huesos y, por tanto, la disposición, cantidad y calidad de la carne. Normalmente, una pata de jamón grande debe tener una longitud desde la pezuña a la cadera, de entre 70 y 90 cm, mientras que una paletilla suele medir entre 60 y 75 cm de longitud. Al mismo tiempo, la primera es bastante más ancha y contiene menos carne que la segunda.

diferencias entre paletilla y jamón ibérico

Paletillas y jamones ibéricos

Otra diferencia entre paletilla y jamón ibérico tiene que ver con la forma y disposición de los huesos. La paletilla se reconoce fácilmente por el omoplato característico que tiene las patas delanteras de los mamíferos y ocupa una mayor superficie que la cadera en los jamones, la cual se caracteriza por una forma menos regular y por sobresalir un poco.

Diferencias organolépticas

Las diferencias anteriormente descritas son importantes, pero no cruciales, al menos desde el punto de vista del paladar. En efecto, el sabor, el aroma, la textura y la apariencia visual, eso que solemos llamar propiedades organolépticos, conforman las principales diferencias entre paletilla y jamón ibérico. Muchos expertos catadores consideran que la paletilla ibérica contiene una carne más sabrosa, en parte debido a una mayor concentración de grasa, lo que la hace más jugosa, pero también debido a un período de curación más corto que, si bien no da como resultado tantos contrastes como en el jamón ibérico, otorga un sabor muy particular y con una identidad muy personal.

Todo esto se traduce en lo explicado anteriormente. El jamón ibérico, al ser expuesto a un período de curación y maduración más prolongados, alberga en su interior gran cantidad de aromas y matices gustativos que serán diferentes dependiendo de la zona del jamón (babilla, maza, contramaza…), mientras que la paletilla desarrolla, en menos tiempo, un sabor muy intenso aunque sin tantos matices, factores todos ellos, que no pueden ser descritos, pues solo los entiende el paladar.

Consejos prácticos para comprar un jamón o una paletilla ibérica

Obviamente, lo dicho hasta ahora forma parte de los factores a tener en cuenta a la hora de comprar un jamón o una paletilla ibérica. Más allá de las diferencias entre paletilla y jamón ibérico que se traducen en una experiencia gustativa subjetiva, y que por tanto depende de cada persona, hay varias realidades inquebrantables. Una de ellas afecta al bolsillo directamente, pues el jamón ibérico cuesta más que la paletilla ibérica, en parte debido a que se necesita más tiempo para poder consumirlo.

Una regla general que puede ayudar es que el kilogramo de jamón ibérico cuesta el doble que el de paletilla ibérica, aunque siempre que hablemos de dos productos de una calidad similar, es decir, que provengan de animales con el mismo grado de pureza ibérica y que hayan sido engordados en un régimen similar (de montanera, con piensos o mixto). En este sentido, cabe destacar que los jamones suelen pesar unos 7,5 kg como media, mientas que las paletillas son de unos 5 kg.

Un factor que, unido al hecho de que las paletillas tienen un mayor porcentaje de hueso en relación al peso total, da como resultado una menor proporción de carne. Esto las convierte en ideales para una ocasión concreta en la que vaya a ser consumida toda de una vez. Para gente que se dedica a la hostelería o que prevé un consumo más prolongado en el tiempo o un número de invitados mayor, le convendría más un jamón ibérico; más rendidor y económico.

Independientemente de las diferencias entre paletilla y jamón ibérico, la decisión dependerá del gusto de cada uno. Lo importante es que el paladar quede satisfecho.